Hola, me llamo Agustina, tengo 17 años… próximamente cumpliré los 18, me dicen Ageu. Soy la persona más insegura del mundo, siempre dudo de todo, y no sé por que jajaja. Amo la actuación, amo todo lo que tenga que ver con eso, las experiencias que tuve me sirvieron para darme cuenta que es lo que realmente amo, desde las clases en mi adolescencia, los programas en los que estuve hasta pisar un escenario en la calle corrientes. Me gusta ser el payasito, me gusta que las personas se rían de mis chistes (malos) vale la aclaración, me gusta verte reír, no quiero ir más al colegio, pero amo dormir en clases… bueno amo dormir en cualquier momento, en cualquier lado jajaja. Tuve el flequillo fucsia, tuve piercings en varios lugares, tengo dos tatuajes; pero voy por más!. Soy la mas goma, soy la que usa la X al final de cada palabra, mi ídola es Carla Conte (debía decirlo). Mi comida preferida es milanesas con puré aunque viva a paty o mis menús varíen por semana. Creo en los sueños y en las fantasías, sobre todo la de tener unos talles de corpiño más.Tengo las sobrinas más hermosas del mundo y las amo. Tengo los mejores amigos que se pueden tener, los que me aguantan en todo, son un gran pilar para mí. A veces tengo mis rayes, soy infantil por momentos, por otros toda una adulta, va eso creo. Extraño mi celular, necesito un celular me di cuenta que no tengo que tener el celular encima cuando estoy ebria y que lo tengo que dejar en alguna cartera amiga (? Sé que muchas veces no hago caso a las cosas que me dicen por mi bien, y que después la paso mal y me odio mucho. El final del año pasado y sobre todo el comienzo de este me hicieron dar cuenta que si se puede ser feliz, que si uno siente algo si se puede concretar. Y sobre todo cuando algo se siente con el corazón no es nada malo y que no hay que preocuparse, bueno… sólo por cumplirlo; Desde las cosas mínimas hasta las más impensadas hoy las tengo y también las dejé atrás… es hoy cuando puedo decir, ‘No sé que onda todo esto, pero: Soy feliz’. miércoles, 22 de abril de 2009
Hola, me llamo Agustina, tengo 17 años… próximamente cumpliré los 18, me dicen Ageu. Soy la persona más insegura del mundo, siempre dudo de todo, y no sé por que jajaja. Amo la actuación, amo todo lo que tenga que ver con eso, las experiencias que tuve me sirvieron para darme cuenta que es lo que realmente amo, desde las clases en mi adolescencia, los programas en los que estuve hasta pisar un escenario en la calle corrientes. Me gusta ser el payasito, me gusta que las personas se rían de mis chistes (malos) vale la aclaración, me gusta verte reír, no quiero ir más al colegio, pero amo dormir en clases… bueno amo dormir en cualquier momento, en cualquier lado jajaja. Tuve el flequillo fucsia, tuve piercings en varios lugares, tengo dos tatuajes; pero voy por más!. Soy la mas goma, soy la que usa la X al final de cada palabra, mi ídola es Carla Conte (debía decirlo). Mi comida preferida es milanesas con puré aunque viva a paty o mis menús varíen por semana. Creo en los sueños y en las fantasías, sobre todo la de tener unos talles de corpiño más.Tengo las sobrinas más hermosas del mundo y las amo. Tengo los mejores amigos que se pueden tener, los que me aguantan en todo, son un gran pilar para mí. A veces tengo mis rayes, soy infantil por momentos, por otros toda una adulta, va eso creo. Extraño mi celular, necesito un celular me di cuenta que no tengo que tener el celular encima cuando estoy ebria y que lo tengo que dejar en alguna cartera amiga (? Sé que muchas veces no hago caso a las cosas que me dicen por mi bien, y que después la paso mal y me odio mucho. El final del año pasado y sobre todo el comienzo de este me hicieron dar cuenta que si se puede ser feliz, que si uno siente algo si se puede concretar. Y sobre todo cuando algo se siente con el corazón no es nada malo y que no hay que preocuparse, bueno… sólo por cumplirlo; Desde las cosas mínimas hasta las más impensadas hoy las tengo y también las dejé atrás… es hoy cuando puedo decir, ‘No sé que onda todo esto, pero: Soy feliz’. martes, 21 de abril de 2009
cambios + cambios + cambios, primeros

Pensar que hace un mes me encontraba en el paraíso. Un lugar maravilloso del cual no pensaba que existía. Aquellas personas con las que al principio había sido difícil convivir, me pude adaptar. Viví cosas que anhelaba, todo como muy de golpe… rápido: al parecer el camino de ida fue el más largo, y el más veloz en el que regrese.
Desde el día anterior, a comprender el sendero de vuelta, la despedida comenzó con aquel regalo de de recuerdo: el mp3 y luego ir a comprar al mercado donde nos quedamos esos chizitos que comíamos cuando era chica. Ese silencio, ninguna de las dos hermanas supimos romper.
Después de esto fuimos hasta lo de tus cuñados; esperando que Luana se duerma, vos acunándola mientras yo tardaba un año en prepararle la mamadera. Luego de un rato nos fuimos todos a dormir ya que mañana iba a ser un día muy largo… sobre todo para mí que no quería que termine nunca.
El día arribo, nos levantamos las dos solas a eso de las ocho de las mañana, mamá se quedo durmiendo con lulu para cuidarla y nosotras nos dirigimos por última vez a la playa juntas.
Ese momento fue el único en el que no había nadie, descansamos entonces de tanto calor en aquella barraca donde tomamos además de sol un coco. Al igual que el día anterior aquel silencio fue el protagonista: ninguna sabia que decir. Vos decidiste cerrar los ojos y tratar de no pensar en la despedida, pero yo en cambio no sabia que hacer: te miraba a vos, al mar, ya no sabía que más podía hacer. Tanto tiempo que te extrañaba, siempre pensaba como seria que tu hermana te saque la ropa sin permiso, que te haga gancho con un chico. Todo aquello lo realizamos en dos meses y no podía comprender, que este momento, era la última salida “de hermanas”.
El tiempo había volado, llegamos a tu casa, comimos, nos arreglamos, pase algunas músicas al mp3, y en un pestañar me encontré con una familia que me despedía.
Con mi mamá, mi hermana y mi sobrina tomamos rumbo hacia el aeropuerto.
Emprendí entonces el viaje, escuchando mi reproductor de música; esos paisajes van a quedar gravados en mi memoria para siempre y sobre cada momento que revivo e inevitablemente tienen establecida una canción…
Desde ese día de la ultima semana cuando estaba escuchando y bailando electrónica en la sala mientras jugábamos, vos me viste desde el suelo y comenzaste a mover los brazos como queriéndote unir a la danza… te tome de una mano y comenzaste a correr por toda la casa moviendo el otro brazo.
Minutos después, te había dejado sujeta a sillón que era lo único de tu altura para poder ir al baño. Al volver estabas caminado solita de un lado a otro con los brazos en alto moviéndolos al compás de la música y también haciendo equilibrio. Sos una cosita tan especial en mi vida doy gracias de haber tenido la posibilidad de conocerte.
Así llegamos al aeropuerto apenas descansábamos nuestros aposentos tomando una gaseosa y comiendo “esos” chizitos; el altavoz nos comunico: “- Por favor, los pasajeros con destino a “Ezeiza” Argentina presentarse en la puerta de internacionales para migraciones. Gracias”.Es así como llego el momento de partir…
El suelo se me desarmo, todo cambio, esta vez volvia sola… me dirigí a la fila, mi mamá ya estaba haciéndola: fue ese momento en que me di cuenta de la realidad, me despedí de ella. Pensar que nos peleábamos todos los días, como una madre e hija adolescente, donde siempre me encontraba en la situación de pensar. ¿Cuándo me dejará tranquila? O esas cosas y de repente me vi en la terrible situación, la de “la despedida”.
Después de ese interminable abrazo salude a mi hermana y cuando tuve q hacerlo con mi sobrina ella me retiene el hombro y me dice: “ – Embó, embó!!...” según su leguaje de un año y medio y sabiendo que en portugués quiere decir “embora” (ir lejos). Siendo así, la única que pudo romper el silencio. Ya en el avión me estaba dirigiendo a mi país de origen con el corazón partido en dos.
En pocos días volví a la rutina: aunque algunas cosas hayan cambiado, como asumir nuevas responsabilidades, como quería, también teniendo más posibilidades de dejarme llevar y poder cumplir así mi sueño. Hay veces que me gustaría quedarme en la cama remoloneado un poquito más y saber que alguien me va a despertar para ir al colegio. Pero se que ya no va a ser mas así y que de alguna manera crecí.
Ahora en una casa nueva, mejor dicho en un departamento, me encuentro situada en un piso 11 con vista a una laguna (que no se compara con una playa, pero bueno, es lo que hay) y mas allá una autopista, cada vez que mi mirada se encuentra perdida puedo hallarla mirando por la ventana hacia aquella vista donde observo aquel micro de larga distancia que nos llevo al paraíso e imagino al menos por un minuto que estoy allí.
Aunque al fin y al cabo tengo que volver a la realidad y hacer cosas, lo mejor posible para poder estar unidas las cuatro otra vez.
Desde el día anterior, a comprender el sendero de vuelta, la despedida comenzó con aquel regalo de de recuerdo: el mp3 y luego ir a comprar al mercado donde nos quedamos esos chizitos que comíamos cuando era chica. Ese silencio, ninguna de las dos hermanas supimos romper.
Después de esto fuimos hasta lo de tus cuñados; esperando que Luana se duerma, vos acunándola mientras yo tardaba un año en prepararle la mamadera. Luego de un rato nos fuimos todos a dormir ya que mañana iba a ser un día muy largo… sobre todo para mí que no quería que termine nunca.
El día arribo, nos levantamos las dos solas a eso de las ocho de las mañana, mamá se quedo durmiendo con lulu para cuidarla y nosotras nos dirigimos por última vez a la playa juntas.
Ese momento fue el único en el que no había nadie, descansamos entonces de tanto calor en aquella barraca donde tomamos además de sol un coco. Al igual que el día anterior aquel silencio fue el protagonista: ninguna sabia que decir. Vos decidiste cerrar los ojos y tratar de no pensar en la despedida, pero yo en cambio no sabia que hacer: te miraba a vos, al mar, ya no sabía que más podía hacer. Tanto tiempo que te extrañaba, siempre pensaba como seria que tu hermana te saque la ropa sin permiso, que te haga gancho con un chico. Todo aquello lo realizamos en dos meses y no podía comprender, que este momento, era la última salida “de hermanas”.
El tiempo había volado, llegamos a tu casa, comimos, nos arreglamos, pase algunas músicas al mp3, y en un pestañar me encontré con una familia que me despedía.
Con mi mamá, mi hermana y mi sobrina tomamos rumbo hacia el aeropuerto.
Emprendí entonces el viaje, escuchando mi reproductor de música; esos paisajes van a quedar gravados en mi memoria para siempre y sobre cada momento que revivo e inevitablemente tienen establecida una canción…
Desde ese día de la ultima semana cuando estaba escuchando y bailando electrónica en la sala mientras jugábamos, vos me viste desde el suelo y comenzaste a mover los brazos como queriéndote unir a la danza… te tome de una mano y comenzaste a correr por toda la casa moviendo el otro brazo.
Minutos después, te había dejado sujeta a sillón que era lo único de tu altura para poder ir al baño. Al volver estabas caminado solita de un lado a otro con los brazos en alto moviéndolos al compás de la música y también haciendo equilibrio. Sos una cosita tan especial en mi vida doy gracias de haber tenido la posibilidad de conocerte.
Así llegamos al aeropuerto apenas descansábamos nuestros aposentos tomando una gaseosa y comiendo “esos” chizitos; el altavoz nos comunico: “- Por favor, los pasajeros con destino a “Ezeiza” Argentina presentarse en la puerta de internacionales para migraciones. Gracias”.Es así como llego el momento de partir…
El suelo se me desarmo, todo cambio, esta vez volvia sola… me dirigí a la fila, mi mamá ya estaba haciéndola: fue ese momento en que me di cuenta de la realidad, me despedí de ella. Pensar que nos peleábamos todos los días, como una madre e hija adolescente, donde siempre me encontraba en la situación de pensar. ¿Cuándo me dejará tranquila? O esas cosas y de repente me vi en la terrible situación, la de “la despedida”.
Después de ese interminable abrazo salude a mi hermana y cuando tuve q hacerlo con mi sobrina ella me retiene el hombro y me dice: “ – Embó, embó!!...” según su leguaje de un año y medio y sabiendo que en portugués quiere decir “embora” (ir lejos). Siendo así, la única que pudo romper el silencio. Ya en el avión me estaba dirigiendo a mi país de origen con el corazón partido en dos.
En pocos días volví a la rutina: aunque algunas cosas hayan cambiado, como asumir nuevas responsabilidades, como quería, también teniendo más posibilidades de dejarme llevar y poder cumplir así mi sueño. Hay veces que me gustaría quedarme en la cama remoloneado un poquito más y saber que alguien me va a despertar para ir al colegio. Pero se que ya no va a ser mas así y que de alguna manera crecí.
Ahora en una casa nueva, mejor dicho en un departamento, me encuentro situada en un piso 11 con vista a una laguna (que no se compara con una playa, pero bueno, es lo que hay) y mas allá una autopista, cada vez que mi mirada se encuentra perdida puedo hallarla mirando por la ventana hacia aquella vista donde observo aquel micro de larga distancia que nos llevo al paraíso e imagino al menos por un minuto que estoy allí.
Aunque al fin y al cabo tengo que volver a la realidad y hacer cosas, lo mejor posible para poder estar unidas las cuatro otra vez.
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